En industria, “retrofit” no debería significar “cambiar una pieza y listo”.
En servosistemas, un retrofit bien hecho es ingeniería de compatibilidad: eléctrica, mecánica, de control y de comunicación.
A continuación definimos el concepto, lo aterrizamos con un ejemplo claro en servosistemas y explicamos por qué, en GDM, vamos un paso más allá: no siempre hay que sustituir el servomotor; muchas veces la solución real es adaptar el servomotor para eliminar el cuello de botella de la obsolescencia (típicamente el feedback), manteniendo la integridad del sistema.
Qué es el retrofit (y qué NO es)
Retrofit es la actualización técnica de una máquina o subsistema para extender su vida útil, recuperar disponibilidad, mejorar prestaciones o cumplir requisitos actuales (seguridad funcional, disponibilidad de repuestos, conectividad, eficiencia, etc.), sin sustituir la máquina completa.
En automatización industrial, el retrofit puede afectar a:
- Accionamientos: servo drives/variadores, módulos de potencia, fuentes, regenerativos.
- Actuadores: servomotores, motores lineales, electrohusillos con control.
- Feedback: encoder absoluto/incremental, resolver, reglas lineales, transductores.
- Control: PLC/CNC, tarjetas de ejes, buses deterministas.
- Seguridad: STO/SS1/SLS, circuitos de habilitación, relés/PLC safety.
- HMI y gobernabilidad: consola, monitor, paneles, periféricos.
La confusión habitual
Hay dos “retrofits” que se suelen mezclar:
- Sustitución por equivalente (cambio directo): se reemplaza un componente por otro compatible “en teoría”.
- Retrofit como reingeniería: se rediseñan interfaces y parámetros para garantizar compatibilidad de sistema, no solo de componente.
En servosistemas, el segundo es el que evita sorpresas: un eje puede “mover”, puede vibrar, perder precisión, generar alarmas intermitentes o degradar la dinámica si no se cierra bien el círculo completo.
Un ejemplo claro de retrofit clásico en servosistemas
Escenario típico: un eje servo en una máquina CNC / línea automatizada presenta paradas por fallos de drive o por obsolescencia (sin repuesto). La máquina es válida mecánicamente y el proceso también, pero el servosistema se convierte en el punto único de fallo.
En un retrofit “clásico” de servosistemas se suele sustituir el servo drive por un modelo actual y, en muchos casos, también el servomotor para asegurar la compatibilidad con el accionamiento (niveles de corriente, constantes del motor, tipo de feedback, freno y conectores).
Además, se adapta la comunicación con el control (PLC/CNC), por ejemplo migrando de un bus propietario o antiguo a tecnologías actuales como EtherCAT, PROFINET IRT, SERCOS o CANopen, y se reajustan los parámetros de lazo (corriente, velocidad y posición), junto con escalados, límites, homing, rampas, filtros, jerk y compensaciones. El resultado es una modernización real del eje únicamente si se resuelven todos los acoplamientos “ocultos” del sistema: inercia, resolución efectiva, latencias de bus, seguridad, cableado y pinouts, entre otros.
Implicaciones reales del retrofit en la máquina industrial (cuando “tocas” un servo)
Cuando sustituyes un elemento del servosistema (ej. el servomotor), automáticamente pones en juego la compatibilidad de todo el eje. En retrofit serio, se valida al menos en estas cinco capas:
A) Compatibilidad mecánica (no es solo “que encaje”)
Antes de hablar de drivers, buses o parametrización, el retrofit se juega en la mecánica. Si el motor “entra” pero no respeta interfaces, tolerancias e inercia equivalente, el eje puede funcionar… pero con vibraciones, sobrecargas térmicas y pérdida de precisión.
- Interfaz: brida, centrado, longitud, patrón de tornillos.
- Eje: diámetro, chaveta, cono, acoplamiento, tolerancias.
- Carga e inercia: relación Jcarga/JmotorJ_{carga}/J_{motor}, resonancias, backlash, rigidez torsional.
- Prestaciones: par continuo/pico, velocidad base/máxima, curva par-velocidad, calentamiento.
- Elementos asociados: freno (par, tensión, consumo), ventilación, IP, rodamientos y lubricación.
B) Compatibilidad eléctrica (donde nacen muchos fallos “fantasma”)
Si en retrofit hay errores que “no se dejan ver”, casi siempre nacen en la parte eléctrica: picos, masas, apantallamientos y detalles de cableado que degradan el sistema sin fallar de forma clara. Por eso, además de tensión y conectividad, hay que tratar EMC y tendidos como elementos de ingeniería, no de instalación.
- Tensión y corriente: bus DC, picos, régimen térmico, dimensionado del drive.
- Conectividad: conectores, pinout, codificación, compatibilidad de cables.
- EMC: apantallamiento, puesta a tierra 360°, filtros, ferritas, rutas de cable.
- Longitud y tipo de cable: impedancia, capacitancia, dv/dt, interferencias sobre feedback.
Podéis encontrar información muy útil en lo que a guía práctica de apantallamientos, puesta a tierra 360º, filtros, etc. en el documento de la marca ABB Drives – Technical guide No. 3: “EMC compliant installation and configuration for a power drive system”
C) Feedback y metrología (el corazón de un eje servo)
El drive “cree” lo que el feedback le dice. Cambiar encoder no es un detalle: cambia el eje.
Variables críticas:
- Tecnología: incremental TTL/HTL, SinCos, resolver, absoluto serie (p. ej. protocolos tipo EnDat/Hiperface u otros equivalentes del mercado).
- Resolución real y efectiva: cuentas/vuelta, interpolación, estabilidad de señal, jitter.
- Absoluto vs incremental: gestión de referencias, baterías, multi-vuelta, homing.
- Faseado y sentido: conmutación, alineación eléctrica, offset de cero.
D) Comunicación con el driver y con el control
En máquinas reales, no siempre es un “eje aislado”. Hay sincronismos, levas electrónicas, interpolación multi-eje.
A validar:
- Bus determinista: ciclo, latencia, jitter, sincronización (distributed clocks o equivalentes).
- Perfiles de control: modos (posición, velocidad, par), setpoints, feedbacks, estados.
- Interlocks: habilitaciones, ready, alarmas, cadenas de seguridad.
- Compatibilidad con HMI / consola / monitor: diagnósticos, alarmas, variables de proceso.
E) Seguridad funcional y cumplimiento
Si hay un cambio de arquitectura, hay que asegurar:
- STO/SS1/SLS u otras funciones de seguridad aplicables.
- Integridad del circuito de parada, puertas, enclavamientos.
- Documentación y trazabilidad de cambios (muy relevante en auditorías internas).
En servosistemas, retrofit no es “cambiar un componente”. Es garantizar que el lazo de control completo vuelve a cerrar con estabilidad, precisión y robustez industrial. Os recomendamos la lectura del manual de la serie SINAMICS de la marca Siemens, muy ilustrativa para la justificación de arquitecturas y puesta en marcha.
Por qué el retrofit tiene sentido hoy: recuperar valor mecánico, reducir reemplazos y decidir con criterio
1) Recuperar mecánicas con vida útil real (aunque la electrónica se haya quedado atrás)
En una parte relevante del parque industrial instalado, especialmente en máquinas con estructura pesada, guías sobredimensionadas, husillos/engranajes robustos y chasis rígidos, la mecánica conserva capacidad productiva y estabilidad geométrica mucho más allá del ciclo de vida de la electrónica.
Lo que suele “caducar” antes no es la mecánica, sino el ecosistema electrónico:
- accionamientos descatalogados,
- feedback sin repuesto,
- buses propietarios sin soporte,
- HMI/controladores no mantenibles.
En esos casos, el retrofit no busca “modernizar por modernizar”, sino preservar el activo mecánico válido y devolver disponibilidad con una arquitectura sostenible en el tiempo.
2) El retrofit “por sustitución total” puede forzar a reemplazar elementos que siguen siendo funcionales
Sustituir el servomotor completo no es un cambio aislado: muchas veces arrastra sustituciones adicionales por incompatibilidades de interfaz (feedback, conectores, freno), o por falta de compatibilidad con el drive/control (comunicación, escalados, sincronización).
Consecuencia típica: para resolver un cuello de botella (p. ej. obsolescencia del encoder), se termina descartando motor, cableado, drive o incluso módulos del control que todavía eran operativos.
Desde una perspectiva industrial, esto tiene un coste doble:
- Coste técnico: reingeniería, puesta en marcha más larga y mayor riesgo de efectos secundarios.
- Coste material/ambiental: descarte funcional y demanda de reemplazo, con su impacto asociado.
3) Sustituir “lo obsoleto” por señales equivalentes y validadas mantiene el servosistema
Hay una alternativa más quirúrgica: reemplazar el elemento obsoleto (muy frecuentemente el feedback) por otro disponible y mantenible, manteniendo interfaces equivalentes y verificadas (TTL/HTL, SinCos, resolver, etc.), y realizando las adaptaciones mínimas necesarias (mecánicas, eléctricas y de parametrización).
Este enfoque permite:
- conservar la mayor parte del servosistema (drive, control, bus, cableado),
- evitar cambios colaterales innecesarios,
- reducir el riesgo de desajustes dinámicos (resonancias, escalados, latencias),
- y, sobre todo, no retirar equipos funcionales por una obsolescencia localizada.
4) Cuándo NO conviene un retrofit (criterio profesional, no dogma)
Un retrofit serio no se justifica “siempre”. Puede no ser recomendable cuando:
- la mecánica está agotada (holguras, desgaste, pérdida de rigidez o tolerancias),
- hay una arquitectura insegura o incompatible con requisitos actuales,
- bus/control sin soporte real y sin alternativa razonable,
- el riesgo técnico y el coste de paro superan el coste de una migración completa,
- existen nuevos requisitos de seguridad que obligan a rediseñar el sistema.
Dicho esto, el rango de recuperación suele ser más amplio de lo que se asume a primera vista: si se identifica bien el punto de obsolescencia y se valida la compatibilidad del lazo, merece el esfuerzo antes de descartar un activo mecánico todavía productivo.
“¿Tienes un eje parado por obsolescencia de encoder/resolver? Envíanos la referencia de motor/drive y el tipo de feedback: te indicamos la ruta de recuperación viable y el nivel de intervención.”
La “vuelta de tuerca” de GDM: retrofit sin sustituir el servomotor (cuando el problema real es la obsolescencia del feedback)
Aquí es donde GDM amplía el concepto.
En muchos servomotores que “mueren” por obsolescencia, el estator/rotor y la mecánica están perfectamente recuperables, pero el componente que deja la máquina sin repuesto suele ser:
- el encoder / transductor de posición, aquí puedes ver sus averías típicas,
- la electrónica asociada al feedback,
- conectores específicos ya descatalogados,
- o elementos auxiliares (freno, cableado interno, etc.).
Enfoque GDM: “retrofit funcional” del servomotor
En lugar de sustituir el servomotor completo, adaptamos el propio servomotor para eliminar el elemento obsoleto y devolver compatibilidad con el resto del servosistema.
- Sustitución y adaptación del encoder/resolver por un elemento disponible y estable en el tiempo.
- Reingeniería de la interfaz (mecánica y eléctrica): soportes, acoplamientos, sellados, conectores, pinouts.
- Compatibilización con el driver existente:
- manteniendo el tipo de señal esperada (incremental, SinCos, resolver, etc.), o
- implementando la adaptación necesaria para que el drive interprete correctamente el feedback.
- Verificación dinámica: pruebas de estabilidad del lazo, seguimiento (following error), respuesta en aceleración, repetitividad, ruido de señal y robustez EMC.
Por qué esto “es más retrofit” que cambiar el motor
Porque el objetivo no es “poner algo nuevo”, sino restaurar funcionalidad garantizando compatibilidad sistémica, minimizando:
- cambios en drive,
- cambios en PLC/CNC,
- recableados extensos,
- reingeniería de pantallas/monitorización,
- y riesgos de integración.
En términos industriales: menos intervención en la máquina, menos incertidumbre, más rapidez de retorno a producción y una solución que ataca el punto exacto de obsolescencia. Buscamos recuperar el dispositivo de forma que no haya que modificar el resto del servosistema.
Cómo se valida un retrofit de alto nivel (criterios que separan “funciona” de “es robusto”)
En un retrofit serio de servosistemas, conviene fijar criterios de aceptación medibles:
- Estabilidad del eje: sin oscilaciones, sin hunting, sin resonancias excitadas.
- Precisión y repetitividad: bajo carga y a temperatura.
- Integridad del feedback: margen de señal, inmunidad EMC, ausencia de pérdidas/contajes.
- Compatibilidad operativa: homing, límites, modos automáticos, sincronismos.
- Disponibilidad: reducción de alarmas intermitentes, MTBF mejorado.
- Trazabilidad: documentación técnica del cambio (lo que permite mantenerlo en el tiempo).
Casos recurrentes: retrofit GDM aplicado a obsolescencia del feedback en servosistemas
A lo largo de la experiencia de GDM, hemos recuperado numerosos servomotores y spindles técnicamente solventes cuya limitación no era la parte electromecánica principal (estator/rotor/rodamientos/estructura), sino elementos de realimentación y gobierno que con los años sufren desgaste operativo y, hoy, están fuera de mercado por obsolescencia. Aplicar un buen plan de mantenimiento preventivo localiza puntos críticos y evita paradas indeseadas, no hacerlo tiene un coste mucho mayor.
En este tipo de casos, el patrón se repite: el activo sigue siendo válido, pero la máquina queda comprometida por un componente “pequeño” y crítico —habitualmente encoder, resolver o su electrónica asociada— que impide mantener el lazo cerrado con estabilidad.
A lo largo del artículo hemos ilustrado con imágenes reales de equipos y componentes que se han sometido a reparaciones y recuperaciones de retrofit.
Qué solemos encontrar en planta (síntoma)
Sin entrar en proyectos concretos, los síntomas típicos que se repiten en este tipo de equipos son:
- Pérdida de referencia o necesidad de re-referenciar con frecuencia.
- Alarmas de feedback (encoder/resolver), fallos intermitentes y paradas “sin patrón” claro.
- Errores de seguimiento (following error) y degradación de precisión/repetitividad.
- Inestabilidad o comportamiento anómalo en aceleración (oscilación/hunting) cuando la señal de realimentación se degrada.
- Fallos asociados a cableado/conectores descatalogados o con fatiga, que terminan afectando la integridad de señal.
Diagnóstico (causa raíz)
En la mayoría de estos casos, el diagnóstico confirma que la causa raíz está en:
- Señal de feedback degradada (ruido, jitter, pérdidas de contaje, amplitud fuera de rango).
- Resolver/encoder sin repuesto o con tecnología propietaria descatalogada.
- Problemas mecánicos localizados en el conjunto del feedback: acoplamiento al eje, holguras, descentrados, asientos dañados, sellado/IP comprometido.
- En algunos casos, incompatibilidades acumuladas por intervenciones previas (adaptaciones “rápidas” que dejan el sistema al límite).
Por qué esto es un caso claro de retrofit (arquitectura típica)
En servosistemas veteranos y robustos, el conjunto motor–drive–control suele estar todavía bien integrado y funcional, pero depende de un feedback concreto:
- Drive que espera resolver o incremental/SinCos con niveles y características específicas.
- Control y HMI ya parametrizados y probados para ese eje (escalados, homing, límites, diagnósticos).
- Cableado y conectividad definidos para esa tecnología de realimentación.
Sustituir el servomotor completo suele forzar cambios colaterales (drive, cableado, interfaz de control), con el coste y riesgo que eso implica, aun cuando gran parte del sistema sigue siendo válido.
Solución GDM (qué adaptamos y por qué)
En estos casos, aplicamos un enfoque de retrofit funcional del equipo: en lugar de “tirar” un motor/spindle válido, sustituimos el elemento obsoleto y adaptamos su integración para conservar el resto del servosistema.
En la práctica, esto implica:
- Sustitución de encoder/resolver por una alternativa mantenible.
- Adaptaciones mecánicas controladas: acoplamiento al eje, geometrías, centrados, soportes, asientos, sellado e IP.
- Adaptaciones eléctricas: conectores/pinout, apantallamiento, integridad EMC, niveles de señal.
- Compatibilización con el drive: mantener la tecnología esperada o asegurar una equivalencia verificada (no “parecida”).
- Reajuste técnico cuando aplica: alineación (offset), sentido, escalados y verificación dinámica del lazo.
Validación (cómo cerramos el retrofit)
El retrofit se considera cerrado cuando el eje demuestra:
- Estabilidad (sin hunting/oscilaciones) en todo el rango de operación.
- Integridad de feedback (sin pérdidas/contajes, margen de señal, robustez frente a EMC).
- Precisión y repetitividad bajo carga y en régimen térmico.
- Operativa completa: homing, límites, modos automáticos y coherencia de diagnósticos.
Familias de equipos recurrentes donde esta estrategia suele ser viable
Sin describir casos individuales, existen plataformas históricas y muy extendidas en industria donde este patrón aparece con frecuencia: equipos muy solventes que, con los años, fallan por componentes de realimentación sin repuesto y que, con adaptaciones mecánicas y de integración bien resueltas, pueden volver a su funcionalidad original.
Entre las marcas y gamas que más se repiten en este tipo de escenario destacan:
- BERRIOLA / YASKAWA – Gamas USAFED / USAREM
- IDRAMAT – Gama MAC
- BALDOR – Gama BSM
- OEMER – Gama QCA
- FAE – Gama UL
- AXOR – Gama SSAX
- SEM – Gama MT
- LAFERT – Gama B71
- WEISS / SIEMENS – Spindles con encoder SIZAG/SIMAG
Nota técnica: las denominaciones exactas pueden variar según OEM, año y configuración. El criterio real no es el nombre comercial, sino la arquitectura de feedback y su compatibilidad verificable con el drive/control existente.
Con este enfoque, el retrofit deja de ser “sustituir por sustituir” y pasa a ser lo que debe ser en servosistemas: recuperar funcionalidad atacando el punto exacto de obsolescencia, preservando el valor del equipo y minimizando cambios colaterales.
Retrofit como estrategia, no como “parche”
Si tu máquina es buena pero tu servosistema se ha quedado sin soporte, el retrofit es una estrategia de continuidad industrial. Y en GDM lo llevamos a un enfoque más quirúrgico: retrofit del punto obsoleto para devolver compatibilidad sin “rehacer” media máquina.
Si quieres evaluar un caso, el primer paso es simple: identificar con precisión el punto de obsolescencia y el grado de compatibilidad exigible del lazo. A partir de ahí, el retrofit deja de ser una apuesta y pasa a ser ingeniería. No esperes más y pregúntanos.



















